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God of War III

Batalla entre dioses, titanes y Kratos

Las anteriores versiones ya tenían un gran aspecto visual, pero esta entrega alcanza un nuevo nivel, y no solo en el aspecto gáfico, sino llevando la jugabilidad a una escala épica.

El modelo es fantástico, puedes ver sus músculos flexionándose mientras está luchando, las venas, el sudor… Y cada dios está caracterizado a la perfección con los atributos que le son propios. Si alguna vez existieron, seguro que se parecían mucho.

En la tercera entrega de la saga hay nuevas armas, nuevos enemigos, nuevos movimientos orientados a la acción. Los combates siempre han sido importantes, pero las cosas que no se podían hacer con la PS2, las han conseguido con la potencia de PS3. Juzga por ti mismo.

Kratos, el nuevo Dios de la Guerra

Si te gusta la mitología griega y piensas: pero vamos a ver, ¿quién es este Kratos? No te alarmes, es lógico. No es que lo desconozcas, es que han creado de la nada un sujeto a la justa medida del juego. Idean un personaje, a ti, para introducirte en el Olimpo y cambiar lo que un día fue.

Se nutre de la mitología para crear una versión no demasiado alejada de los textos clásicos. Si algo hay que decir a su favor, es que no se apropia de la historia de un dios para cambiarla por doquier. Se han tomado la molestia de inventarse un protagonista. Por eso, cada flipada no es una espina en el corazón. Da lo que promete, fantasía.

Bueno, no te voy a engañar, igual que juanes y marías en España, en realidad también había otro Kratos en la mitología griega, pero sólo coinciden en el nombre, y me arriesgaría a decir que por simple casualidad. Kratos es hijo del titán Palas, de segunda generación. Sin apenas trascendencia en la historia.

En el juego tiene un pasado, a partir del que forja un bestial futuro. Es un espartano machacado psicológicamente por la muerte de su mujer e hija, convertido en “Dios de la Guerra” (God of War) y traicionado por Zeus. Ante tal despecho comienza la batalla contra los dioses olímpicos, se puede intuir el final. Es un ser salvaje, cruel, despiadado, sanguinario e inhumano.

Si estás interesado en conocer a cada personaje punto por punto, échale un vistazo a este reportaje de Raúl Pérez. Cuanto menos, un análisis en profundidad.

Reportaje God of War III

El pasado miércoles llegó a las pantallas la última creación Hollywoodiense: un remake en 3D de la clásica Furia de Titanes de 1981. Nunca imaginé que una versión pudiera saltartarse a la torera “detalles” tan importantes en su argumento para construir una nueva mitología en poco más de hora y media. Es cierto que es una película de ciencia ficción  y no un documental, pero creo que al igual que la historia, exige un poquito de seriedad. La mitología ya es bastante interesante de por sí como para mezclar nombres, historias y lugares, lo que parece más un entramado de equivocaciones.

Empecemos la historia desde el principio:

Perseo era hijo de Dánae, hija de Acrisio el rey de Argos, al que un oráculo le predijo que si su hija tenía descencencia éste lo destronaría. Para que la joven no tuviera relaciones con nadie, la encerró en una torre. Lo cual no supuso ningún impedimento para los caprichos sexuales de Zeus. Se metamorfoseó en lluvia de oro y la hizo suya. Dánae se quedó embarazada de Perseo, lo que despierta la furia de su padre al ver su poder amenazado. Para evitar el destino, encerró a los dos en un cofre y los lanzó al mar.

Dánae, Jan Gossaert, 1527

En Furia de Titanes se esmeran por recrear la alcoba que ilustra J. Gossaert a la perfección, para luego ponerle al padre como marido e inventarse una nueva forma de poseerla y una nueva historia sobre cómo llegó al cofre y fue lanzada al mar. Pero eso no es nada, porque en la película la matan nada más comenzar. Ni siquiera de la forma que debería haber muerto por el desliz de documentación, y es que Zeus no podía aparecer en su forma verdadera ante un mortal o este moriría del impacto al instante. En la película Dánae estaba hecha de una pasta especial.

Sigamos. El cofre llegó a las islas Tícladas de Creta, donde el rey Polidecto se enamoró de Dánae y se casó con ella. Perseo es un héroe, de eso no hay duda, y ante su valentía el rey también comienza a temer que lo pueda destronar. Así que lo manda a una misión imposible: cortar la cabeza de la gorgona Medusa. Y sólo con la excusa de que debía conseguir honor y gloria. Perseo, que parece nuevo, se lo creyó y se lanzó a la aventura.

Pero no estuvo sólo en la misión. Atenea/ Minerva (diosa de la guerra) le dio su escudo. En el film se lo dan dos pueblerinos que parecen portugueses, por el acento. Hermes le da su navaja curva y le presta sus botas aladas. En la película se encuentra por el campo una espada y los dioses le ofrecen a Pegaso. Es extraño, porque este caballo debería haber nacido en el momento en el que Perseo le corta la cabeza a la gorgona y no tenerlo como ayuda para matarla. Finalmente, Hades le ofrece el casco que hacía invisible a quien lo portaba. Evidentemente, en el remake no dispone de este regalo porque a quien quiere matar es al dios del infierno.

Gracias a estos regalos Perseo pudo matar a Medusa sin mirarla a los ojos, usando el escudo de Atenea como espejo retrovisor. La cabeza se la ofreció a la diosa como agradecimiento y desde entonces la lleva en la égida, una especie de capa.

Cuando Perseo llegó de nuevo a Serifea, mató al rey Polidecto y rescató a su madre. Después, su abuelo Acrisio los recibió con los brazos abiertos, arrepentido de haberlos despreciado. Se celebraron juegos en honor al recién llegado, en los que participó el héroe. Pero en el lanzamiento de disco, Perseo lo tiró directo a la cabeza de Acrisio, cumpliéndose así la profecía. No olvidemos que en la película su tío Hades (al que pretende dar muerte) lanza a un zombie de su abuelo Acrisio para matar a Perseo, pero a un Acrisio que en la película no es su abuelo, sino el supuesto marido de su madre. Sí, un auténtico lío.

La famosa Io

En el remake cobra un gran protagonismo, aspecto que me parece estupendo, pero que no le pertenece. Comienza presentándose: “tu padre Zeus se me insinuó, lo rechacé y enfureció, por ello me castigó a vivir eternamente”. Y a partir de ahí lo acompaña a lo largo de toda su aventura ofreciéndole su ayuda y al final, su amor. A este punto seguro que tendría alguna pega que ponerle su verdadera mujer, Andrómeda.

Siempre se ha dicho que en toda historia hay tres versiones: la tuya, la mía y la de verdad. Y que cada uno barre hacia su casa. Pero tampoco hay que exagerar.

Io era una princesa hija de Inaco, rey de Argos. Zeus una vez más se dejó llevar por la belleza. Y se convirtió en nube para tomarla.

Hera (Juno), siempre alerta y con la sospecha detrás de la oreja fue a buscar a Zeus. Pero éste tuvo el tiempo suficiente para convertirla en vaca y despistar los celos de su esposa. Juno no cesó en su desconfianza y le pidió la vaca como regalo.

Júpiter e Io, Corregio, 1530

La diosa le puso un guardián: Argos, con cien pares de ojos, siempre tenía los mismos abiertos que cerrados. Zeus ordenó a su hijo Hermes que matara al pastor. Lo consiguió dormir con la melodía de una flauta y cumplió su misión.

Io, Argos y Hermes, Peter Paul Rubens

Hera, como gratitud por sus servicios, colocó los cien ojos de Argos en la cola de un pavo de real, su animal favorito, y desde entonces siempre va con ella, convirtiéndose en uno de sus símbolos identificativos.

Juno Y Argos, Peter Paul Rubens

Andrómeda

Andrómeda era hija de Cefeo y Casiopea, reyes de Etiopía, no de Argos. El argumento de Furia de Titanes (2010) se basa en que Casiopea presume de la belleza de su hija, más que la de ningún dios, y acaba en la conclusión de que hay que revelarse contra ellos. A lo que los habitantes del Olimpo respondieron pidiendo la vida de Andrómeda o desatarían la furia del Kraken, un supuesto monstruo a las órdenes de Hades (del que después hablaremos), el cual acabaría con ellos. Perseo va a luchar contra él para intentar acabar con la divinidad del inframundo y salvar la vida de Andrómeda. Lo consigue y termina junto al amor de Io.

En la mitología griega, Casiopea presumió de ser tan bella como las Nereidas, ninfas marinas, lo que provocó la furia de Poseidón. Tal cabreo se pilló que envió una inundación sobre la tierra y con ella a Ceto, un monstruo marino.

Un oráculo había dicho que el único modo de acabar con él era casando a Andrómeda con el monstruo. Así que el rey Cefeo la dejó encadenada a una roca, desnuda y con joyas. 

Perseo, cuando volvía volando de su misión con la cabeza de Medusa se la encontró y se enamoró de ella. Bajó a la playa a hablar con sus padres para pedir su mano si la liberaba del monstruo marino.

Andrómeda encadenada a una roca, Gustave Doré

Los padres aceptaron, aunque de mala gana, era mejor esa opción. Perseo luchó con el monstruo marino, lo mató y usó la cabeza de la gorgona para petrificar al animal y convertirlo en coral. Después desató a Andrómeda y se casó con ella, no con Io, que debería ser una ternera blanca.


El Kraken

Éste es el punto y final, porque dicha criatura ni siquiera pertenece a la mitología griega. El Kraken es una criatura marina, no del inframundo, de la mitología nórdica (escandinava y finlandesa). La descripción que mayor veces coincide es la de una especie de pulpo o calamar gigante que surgía de las profundidades del mar y atacaba barcos con sus vigorosos tentáculos, para devorar después a los marineros. La leyenda se cree que se originó a base de avistamientos de calamares gigantes reales.


Afrodita (Venus) es la diosa del amor. Por disposición de Zeus, se casó con Hefesto (Vulcano), dios de los metales, experto en el manejo del fuego y la fragua. Éste era cojo y siempre estaba sudoroso debido a su trabajo, en definitiva, era el dios menos agraciado. A Vulcano se lo suele representar como un obrero con barba, con un manto corto que le cubre un solo hombro y en las manos unas tenazas y un martillo.

Con tal panorama, se veía venir alguna que otra infidelidad por parte de la diosa más bella del Olimpo. Una de ellas fue con Ares (Marte), dios de la guerra, apuesto y vigoroso. Es un dios que disfruta en las batallas, reparte caprichosamente su apoyo indiferente a la justicia; por ello, es poco apreciado por el resto de los dioses.

De esta unión nació Cupido, el nombre del amor carnal. Eros (Cupido) siempre va armado con flechas, lanza las de oro a las parejas que inspira amor y las de la punta de plomo a las que castiga con desamor. Aunque Cupido como personaje en sí sea solamente uno, pueden aparecer varios como alegoría del amor.

Venus y Marte, Boticelli, 1483

Ares y Afrodita atrapados por la red de bronce

Los encuentros del adulterio tenían lugar de noche, cuando Apolo (relacionado con Helios, dios el sol) brillaba por su ausencia. Un día los amantes se demoraron más de lo debido y éste los pilló. Helios fue corriendo a la fragua para poner en previo aviso al marido de Venus, quien elaboró una minuciosa venganza de bronce. Con sus habilidades de orfebre realizó una finísima red, inapreciable a simple vista, pero irrompible, y la colocó en el lecho de los amantes.

Al día siguiente, fingió un viaje y se dispuso a la espera de la traición. Efectivamente, Venus y Marte no tardaron mucho en caer en la trampa. En cuanto se acostaron, Hefesto tiró de la red y los aprisionó, mostrando la infidelidad de su esposa al resto de dioses del Olimpo. Todos rieron ante el bochornoso espectáculo.

Giordano, 1670

Niké o Nice

La famosa marca deportiva Nike no puso su nombre al azar. La mitología griega es un recurso frecuente a la hora de tomar este tipo de decisiones en las grandes compañías, sólo es necesario conocer las aventuras de cada dios para revestir a una marca de glamour con la historia más adecuada.

Nike

Era la diosa de la Victoria. Se la considera portadora de buena suerte y suele representarse con forma de escultura alada en la mano de otro dios con más relevancia, habitualmente Atenea/ Minerva (diosa de la guerra); por ello a veces recibe el nombre de Atenea Niké, un apodo que la adjetiva de victoriosa. Y a la inversa, a menudo Niké es representada con una corona de laurel en la mano, símbolo que identifica a Minerva.

Niké o Nice sólo tenía una cualidad: correr y volar a gran velocidad. Dato por el que presidía competiciones atléticas y militares. El empresario Phil Knight, tan avispado como siempre, aprovechó el nombre para subrayar de estas connotaciones a la empresa que estaba a punto de dar a luz. Bajo esta denominación se dedicó a confeccionar material deportivo.

Por eso el logotipo, que a primera vista parece un “stick”, tiene más fondo. Está basado en una de las alas de la diosa Victoria. Fue diseñado por Carolyn Davidson en 1971 a cambio de 35 dólares. Hoy cuesta millones.

Los 14 dioses olímpicos

Nombre griego. (Nombre romano)

Zeus (Júpiter) es el manda más. Dios del universo: del cielo y del trueno. Rige el monte Olimpo.

Poseidón (Neptuno). Dios del mar.

Hades (Plutón). Reina el mundo subterraneo, el infierno.

[[ Entre los 3 gobiernan la totalidad del mundo ]]

Hera (Juno). Mujer de Zeus, víctima de sus numerosas infidelidades. Diosa del matrimonio.

Deméter (Ceres). Diosa de la agricultura.

Atenea (Minerva). Diosa de la inteligencia y de la guerra, racional. Protectora de héroes.

Apolo (Febo). Hermano gemelo de Artemisa. Dios de la música y las artes. Protector y conductor de musas. También protege la medicina y la adivinación.

Artemisa (Diana). Hermana gemela de Apolo. Diosa de la caza.

Afrodita (Venus). Diosa del amor.

Ares (Marte). Dios de la guerra. Destaca por ser impulsivo y disfrutar en la batalla, al contrario que Atenea.

Hefesto (Vulcano). Dios de los metales.

Hermes (Mercurio). Dios mensajero.

Hestia (Vesta). Diosa del fuego, del hogar y de la familia.

Dionisio (Baco). Dios del vino y de la sexualidad salvaje.

¡Quiero ver el árbol genealógico!